Concurso Nacional de Bulerías

Manifiesto

Por la necesidad de un Concurso Nacional de Cante por Bulerías.

La bulería es el cante más jerezano del flamenco. No en el sentido de que sea exclusivo de Jerez —la bulería tiene escuelas en Cádiz, en Lebrija, en Utrera, en Sevilla—, sino en el sentido de que Jerez es el lugar donde este cante tiene mayor profundidad de raíz, mayor densidad de tradición, mayor continuidad entre las generaciones.

Y, sin embargo, no existe un concurso nacional dedicado en exclusiva a la bulería.

Este proyecto nace para cubrir ese vacío.

Existe el Concurso de Cante Jondo de Córdoba. Existen los concursos de cante flamenco de distintas ciudades. Existe la Fiesta de la Bulería de Jerez, que es un festival de celebración, no un certamen. Pero no existe el espacio específico donde el cantaor que ha dedicado años a dominar la bulería pueda encontrar el reconocimiento institucional que merece.

El Concurso Nacional de Bulerías surge inspirado en el espíritu del histórico Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922. Aquel proyecto, impulsado por Manuel de Falla y Federico García Lorca, nació de una preocupación: el flamenco estaba siendo degradado por la industria del entretenimiento de la época. Querían devolver al cante su dignidad, su pureza, su peso cultural.

Poco más de un siglo después, la preocupación es parecida. La bulería está en peligro de convertirse en un producto: en la forma más superficial de lo flamenco. La "virtud proteica" de este cante —su capacidad de absorber y transformar otros materiales— puede ser su mayor riqueza o su mayor amenaza, dependiendo de quién la maneje y con qué conocimiento.

Este concurso toma partido. Toma partido por los cantaores que llevan la bulería con seriedad. Por los que saben dónde caen los acentos. Por los que han escuchado a Terremoto y a La Paquera y a El Torta y saben de dónde viene el compás que ellos cantan.

Toma partido por Jerez. Por Santiago y San Miguel. Por los tabancos y las peñas donde el flamenco sigue transmitiéndose como siempre se ha transmitido: de boca a oído, de generación en generación, sin necesidad de que nadie lo explique porque está en el cuerpo antes de estar en la mente.

El arte no se explica.
Se siente.
Y se defiende.

Concurso Nacional de Bulerías

Jerez de la Frontera